El ascensor


El ascensor se detuvo entre dos plantas.

Las luces parpadearon.

Marta pulsó el botón de alarma. Nada.

Entonces oyó una voz al otro lado de la puerta.

—Mamá.

Se quedó inmóvil.

Conocía aquella voz.

—Mamá, abre.

Marta retrocedió hasta la pared.

Su hijo llevaba seis años muerto.

—No puedo —susurró.

Hubo unos segundos de silencio.

Después, la voz respondió:

—Ya lo sé. Por eso llevo seis años esperando.

El ascensor volvió a ponerse en marcha.

Cuando las puertas se abrieron, Marta no salió.

Al otro lado estaba la habitación de su hijo.

Exactamente como la habían dejado el día que murió.