La llamada de las 3:17


El teléfono sonó a las 3:17 de la madrugada.

Clara abrió los ojos. En la pantalla aparecía el nombre de su padre.

—¿Papá?

Al otro lado solo se oía una respiración lenta.

—¿Estás bien?

Nadie respondió.

Clara encendió la luz y volvió a preguntar. Entonces escuchó tres golpes suaves.

Tac.

Tac.

Tac.

Después, silencio.

Llamó inmediatamente a su hermano.

—Clara… papá murió esta tarde. Yo estaba con él. ¿Qué ocurre?

Ella colgó sin responder.

Miró de nuevo la pantalla. La llamada de su padre seguía allí, en el registro.

3:17.

Entonces, desde el pasillo de su casa, volvieron a sonar tres golpes.

Tac.

Tac.

Tac.

Clara se quedó inmóvil.

Porque su padre siempre llamaba así a su puerta.

Incluso cuando tenía llave.