Fractura en la soledad

 

Instante
El crujido fue seco. Inhumano.
Un instante antes estaba caminando, el siguiente estaba en el suelo, con el brazo retorcido y la piel abierta.
El dolor no grita: aúlla.
Y no hay nadie. Ni un eco humano. Solo árboles, hojas, ramas que no entienden de auxilio.

Pensamientos
—Esto no puede estar pasando.
—No hay cobertura, no hay móvil, no hay nadie.
—¿Y si me desangro aquí? ¿Cuánto tiempo tengo?
—No debería haber venido solo. No tan lejos. No sin avisar.
—Tranquilo. Respira. Céntrate. No puedes perder el control.

La sangre brota lenta pero constante. La camisa envuelta como torniquete improvisado.
Intento moverme. Me mareo. El dolor me aprieta los dientes desde dentro.
Todo parece inútil. Tan absurdo. Caer así. Acabar así.

Pero hay algo que aún no se ha roto:
la voluntad de seguir.