Tú te has ido antes que yo

Y yo, que pensaba marcharme primero.
Nunca imaginé estar de pie —aunque por dentro me derrumbe— viendo cómo bajan tu cuerpo al suelo.
Siento que mi muerte se ha adelantado un poco al verte partir.
No por miedo, sino porque contigo se va una parte de mi historia que ya nadie podrá contar como tú la contabas.

Dicen que la muerte nos iguala, pero lo cierto es que cada uno tiene la suya.
La tuya ha sido un golpe seco. La mía, un lento desmoronarse.
Tú ya descansas. Yo aún cargo esta carne que duele al respirar y este tiempo que no me pertenece.

Quizá sea un castigo ver cómo te vas y yo me quedo.
O tal vez sea un regalo para poder despedirme así, en silencio, sabiendo que en breve nos encontraremos.
Eso, si es que hay algo más allá.
Y si no lo hay, al menos sé que no estaré solo.