No sintió el impacto como un golpe, sino como una interrupción.
Un latido que no llegó a completarse.
El mundo no se detuvo: simplemente se volvió ajeno.
Un latido que no llegó a completarse.
El mundo no se detuvo: simplemente se volvió ajeno.
"¿Esto es el final? ¿O apenas el inicio de lo que nunca supe mirar?"
La mirada quedó clavada en un fragmento de cielo entre edificios.
Sin tiempo para culpas, sin lugar para adioses.
Recordó un olor: pan tostado en una mañana cualquiera.
Pensó en una frase que no llegó a decir.
Y mientras su conciencia se deshilachaba como niebla al sol,
una última pregunta se aferró a su mente:
"¿Era este momento más real que toda mi vida?"