Quien espera y nadie llega

¿Y si no viene?


He repasado cada palabra, cada gesto, cada promesa no dicha...
y aún así no hay pasos que crujan las hojas del camino.
El mundo sigue su curso, ajeno a esta espera quieta que me muerde por dentro.

Dije que solo venía a pasear. Mentira.
Cada latido me delata: vine por ti.
Y no hay banco que disimule la espera
ni mirada que distraiga esta ausencia.

Tal vez no recuerda la hora.
Tal vez no recuerda el lugar.
Tal vez no me recuerda.

¿Hasta cuándo se espera sin volverse estatua?
¿En qué instante la esperanza se convierte en orgullo herido
y ya no se desea que llegue?

Sigo aquí.
No porque crea que vendrás,
sino porque no sé irme.
Porque irme sería aceptar
que lo que espero
nunca tuvo destino.